La escarola, ese saludable sabor amargo

La escarola ha sido siempre de las verduras más “incomprendida” debido a ese peculiar sabor amargo. Lo que seguramente desconocéis es que precisamente ese sabor amargo es lo más saludable de la escarola. La responsable del sabor es la intibina que es un compuesto muy beneficioso para el aparato digestivo, como es la absorción de las grasas en el intestino y el buen funcionamiento de la vesícula biliar y del hígado.

Principales propiedades nutritivas de la escarola

La escarola comparte con el resto de verdura el bajo contenido en hidratos de carbono, proteínas y grasas, pero tiene otros nutrientes que por su cantidad y especificidad hacen de este amargo alimento una verdura única con virtudes muy interesantes.

El agua es su principal elemento que predomina en la escarola y eso es muy interesante ya que en ella se hallan disueltas las principales vitaminas y sales minerales todos ellos hidrosolubles. Destacamos las vitaminas B1, B2 y los folatos, haciendo de ella la verdura que más vitaminas de este tipo posee. También posee en menor cantidad beta-carotenos (provitamina A) y minerales: potasio (en mayor cantidad), hierro, magnesio, calcio y zinc.

A pesar de que la escarola contiene hierro y calcio en abundancia, estos no son aprovechados por el organismo ya que debido a la gran cantidad de fibra que los acompaña no pueden ser absorbidos por los intestinos. De ninguna manera podemos comparar la aportación de hierro y calcio de la escarola con los de la leche, la carne o el pescado que apenas contienen fibra y sí son absorbidos por los intestinos.

Como ya hemos dicho, la escarola, es rica en folatos son muy importantes para la producción de glóbulos rojos y blancos, en el sistema inmunológico y en la síntesis del material genético. Es altamente recomendable para las gestantes ya que el déficit de folatos puede provocar en el neonato defectos en el tubo neural y espina bífida. También este déficit está relacionado con la llamada anemia megaloblástica.

El beta-caroteno es el pigmento que da la coloración peculiar entre amarillo y rojizo y que el organismo transformará en vitamina A muy importante en para el desarrollo de la visión, la piel y las mucosas.

El potasio es necesario para la transmisión y generación de los impulsos nerviosos y para una actividad muscular positiva.

Y para finalizar, y no menos importante, es la aportación de magnesio al cuerpo humano favoreciendo el buen funcionamiento del sistema nervioso, la musculatura y el correcto funcionamiento de los intestinos, mejorando la inmunidad, además de poseer un ligero laxante.

Como podéis ver, si superamos el sabor amargo, la escarola es un fabuloso aliado para unas ensaladas saludables e imaginativas.

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