8 Preguntas sobre el sol a la Dra. Cristina Eguren

El sol es un potente aliado. Nos aporta sensación de felicidad y bienestar, un color de piel dorado que nos ayuda a vernos más atractivos, además de diferentes beneficios relacionados con la salud. Eso sí, para disfrutar de una buena relación con el sol y llevarnos lo mejor de él, tenemos que hacerlo con moderación y con la correcta protección.

Hemos hablado con la Dermatóloga Cristina Eguren sobre cómo ha evolucionado nuestra relación con el sol, cómo debemos protegernos de los efectos nocivos de este, entre otras cosas.

1. A lo largo de los años (y siglos) la relación de la sociedad con el sol ha ido evolucionando. ¿Cómo crees que ha sido esta evolución? ¿Somos ahora más conscientes de los efectos dañinos del sol?

Los cánones de belleza, incluido el bronceado de la piel, ha variado mucho de unas sociedades a otras y a lo largo del tiempo. En sociedades orientales huyen del bronceado pues una piel más blanca es considerada más bonita. Lo mismo ocurría a principios del siglo XX. En aquella época, el bronceado era sinónimo de trabajar en el campo o al aire libre, más típico, por tanto, de clases sociales bajas. Las clases sociales más pudientes protegían su piel de los rayos del sol. Es en los años 60 cuando se pone de moda el bronceado como signo de belleza y salud. A finales de los años 90 e inicios del siglo XX! la moda del bronceado llega a su máximo. Las cabinas de bronceado se multiplican y las vemos aparecer en todas las ciudades. Es a partir de entonces cuando comienza una larvada campaña de concienciación de los efectos dañinos de la exposición solar y vemos como lentamente la moda del bronceado va perdiendo adeptos. Hoy en día, la sociedad es mucho más consciente de los efectos dañinos del sol y eso ha ido modificando nuestra conducta y relación con la exposición solar.

 

 2. Quizás hemos pasado de un extremo a otro, de no preocuparnos en absoluto a hacerlo en exceso. ¿Es posible que la obsesión por los efectos dañinos del sol nos esté causando otras dolencias, como por ejemplo la deficiencia de Vitamina D? Me pregunto ¿Cuáles son los efectos beneficiosos del sol? ¿Cómo tiene que ser nuestra relación con el sol para que sea beneficiosa?

Como en todo, la virtud está en la moderación. No exponerse en absoluto al sol puede tener consecuencias negativas en nuestro estado de ánimo, nuestra capacidad de socializar o nuestros niveles de vitamina D. Se calcula que con exponernos 20 minutos al día en mangas de camisa y pantalones cortos es suficiente para mantener unos niveles óptimos de vitamina D. Sin embargo, según los últimos estudios el 82% de la población española tiene deficiencia de vitamina D. En estos casos mi consejo es tomar complementos alimenticios que contengan vitamina D en vez de aumentar la exposición al sol.

 

3. Volviendo a los efectos nocivos del sol ¿En qué puede perjudicarnos tener una mala relación con el sol? ¿Por qué?

Una excesiva exposición al sol aumenta el riesgo de padecer cáncer de piel. Hay que recordar que en España se diagnostican anualmente 4000 melanomas, que es el tumor cutáneo más peligroso. El cáncer de piel es uno de los tumores que más ha aumentado su incidencia los últimos años, siendo la exposición al sol la principal causa de ese aumento. Además, el sol es uno de los factores que más influye en el envejecimiento cutáneo, facilitando la aparición de arrugas y manchas. Yo siempre digo a mis pacientes que las pieles más bonitas son las que han visto poco el sol.

 

4. ¿Cómo podemos protegernos adecuadamente del sol? ¿Tenemos que hacerlo cada día o sólo cuando vamos a la playa? Por ejemplo, yo misma, cada día voy de la estación al trabajo andando, tardo unos 25 minutos. Durante este trayecto me expongo a los rayos solares ¿Debería protegerme? ¿Qué métodos puedo utilizar si me maquillo y no puedo aplicarme el protector solar al cabo de unas horas?

Tenemos un concepto erróneo de lo que supone “tomar el sol”. “Tomar el sol” no es únicamente estar tumbado en la playa, sino que también tomamos el sol cuando vamos caminando por la calle en un día soleado, vamos a la montaña, a jugar al golf o al parque con los niños. Por tanto, no solo deberemos preocuparnos de protegernos del sol en la playa, sino también en el resto de situaciones.

Contestando a la pregunta sobre tu caso concreto, tal vez en otoño e invierno no hace falta que te protejas para recorrer un trayecto de 25 minutos andando pero en primavera y verano sí es recomendable que te apliques un fotoprotector antes de maquillarte o que utilices cremas hidratantes que tengan fotoprotección. Si no puedes reponer el fotoprotector cada 2 horas un buen consejo es tomar fotoprotección oral para incrementar la protección frente a la radiación ultravioleta. Yo a mis pacientes suelo recomendarles tomar fotoprotectores orales, que además contengan vitamina D, y que lo hagan desde mayo hasta septiembre, por ejemplo.

 

5. ¿Las personas que no pueden aplicarse cada dos horas una crema solar, que les aconsejarías? ¿Dependería del riego del paciente? ¿Fototipo? ¿O patología?

La crema de protección solar no es la única manera de protegerse frente a la radiación ultravioleta. Los niños, las personas con piel y ojos claros (lo que los dermatólogos denominamos fototipos bajos) y las personas con patologías que se agravan con la exposición al sol, deberían utilizar prendas para protegerse (gafas de sol, gorra, camiseta) y pueden tomar fotoprotección oral para incrementar los niveles de defensa frente al sol.

 

6. ¿Qué medidas tenemos que tomar para vivir en armonía con el sol?

Ser conscientes de que vivimos en un país soleado y de que los efectos dañinos del sol que tomas hoy no los vas a notar este año ni el año que viene sino dentro de 20 ó 30 años. Más vale prevenir que lamentar. Para ello, utilizar protección solar siempre que vayamos a estar expuestos al sol, incrementar los niveles de protección con la toma de fotoprotectores orales, utilizar prendas adecuadas y gafas de sol y evitar la exposición en las horas de máxima insolación (de 12 a 16h) son las medidas más sensatas.

 

7. En el caso de dolencias más concretas como por ejemplo, alergias solares, sensibilidad al sol, psoriasis, dermatitis atópica etc. ¿Qué tipo de cuidados debemos tener? ¿Tienen estas dolencias alguna relación directa con una mala gestión de la exposición solar?

En patologías como la psoriasis o la dermatitis atópica la exposición al sol suele mejorar la enfermedad y de hecho en ciertos casos los dermatólogos “recetamos” tomar el sol. Habrá que hacerlo siguiendo las recomendaciones del dermatólogo, de forma moderada y utilizando fotoprotector.

Hay otras patologías que están producidas por la exposición al sol o empeoran con ésta. En estos casos habrá que aumentar las medidas de fotoprotección utilizando cremas de protección solar, fotoprotectores orales y prendas adecuadas.

 

Dra. Cristina Eguren

Dermatóloga

Clínica Eguren Dermatología y Estética

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