La nutrición y la obtención de energía en el deporte

La nutrición desempeña un importante papel en la energía en el deporte, sobre todo para poder alcanzar un rendimiento óptimo. De hecho, una nutrición adecuada permitirá un rendimiento mayor, una recuperación más fácil, y la prevención de lesiones.

Los macronutrientes de los alimentos (hidratos de carbono, grasas y proteínas) proporcionan la energía que necesita el cuerpo humano, y en un deportista deben cubrir los requerimientos energéticos de tres aspectos fundamentales:

  1. el consumo de energía implicado en el funcionamiento de los diferentes órganos del cuerpo (corazón, cerebro, músculos)
  2. el coste metabólico asociado a las diversas actividades de la vida diaria
  3. el consumo energético ligado a la actividad física y deportiva

Es importante saber que los nutrientes son capaces de suministrar la energía necesaria para mantener los procesos mencionados, sin olvidar que los distintos sustratos energéticos no son intercambiables como fuente de energía y que su disponibilidad para la realización de un ejercicio físico es muy distinta de un tipo a otro, en función de la intensidad, duración, y modalidad de la actividad deportiva practicada.

Fuente de la energía en el deporte

Por tanto, el organismo cuenta con diferentes tipos de combustible y cada órgano o tejido utilizará uno distinto.  Por ejemplo, la energía durante el ejercicio depende, generalmente, de los depósitos de glucógeno muscular, del glucógeno hepático y de la grasa del tejido adiposo. La intensidad y duración del ejercicio determinarán las cantidades relativas de hidratos de carbono y grasas utilizadas.

Los hidratos de carbono, almacenados en el organismo en forma de glucógeno muscular y hepático, son importantes en los ejercicios intensos y de corta duración. No obstante, en ejercicios prolongados, son también importantes en las fases iniciales, pasando posteriormente el protagonismo a los lípidos que constituyen una reserva energética muy importante en los ejercicios prolongados.  Durante el ejercicio, por el contrario, las proteínas tienen poca contribución en el aporte energético.

Por tanto, hay que tener en cuenta la importancia de la alimentación y adaptarla en función del tipo de ejercicio que se practica y de la intensidad y duración de este, siendo en cada caso fundamental  el uso de un grupo de nutrientes por encima del otro.

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