Emociones y sistema inmunológico

Eustrés vs. Distress. Relación entre las emociones y el sistema inmunológico.

Hemos hablado con el psicólogo Toni Mateo sobre los términos eustrés y distrés y la relación de nuestro estado emocional con el de nuestro sistema inmunológico.

En primer lugar y muy importante, deberíamos tener claro qué es el estrés. El experto nos comenta que,  aquello que llamamos estrés, es una respuesta natural y necesaria de nuestro organismo delante de una situación que percibimos como un reto o amenaza. Esto suele darse cuando sufrimos cambios importantes en nuestra vida que implican un desequilibrio de nuestro bienestar. Durante este período nuestro cuerpo tendrá que hacer un esfuerzo muy grande para poder volver a adaptarse y a disfrutar del equilibrio.

Eustrés vs. Distrés

En este contexto aparecen dos términos un tanto desconocidos y poco populares dentro del imaginario colectivo pero muy importantes, el llamado eustrés y el distrés. Tal y como hemos dicho, la palabra estrés no tiene porque ser necesariamente negativa, ya que esto dependerá del tipo de situación que nos encontremos y, por supuesto, del carácter de cada persona.

‘’En realidad, que una situación sea positiva o negativa depende de nosotros mismos y de cómo la evaluemos, cómo la afrontemos, cómo se ha reaccionado a situaciones similares en el pasado, de qué recursos disponemos (tanto propios como de nuestro entorno), de cómo reaccionamos ante lo inesperado o de cómo toleramos la frustración y la incertidumbre’’, dice Toni Mateo. Así que, tenemos que partir de la base que una misma situación puede ser distinta para cada uno de nosotros.

Entonces, ¿qué es el eustrés? Ni más ni menos que el proceso de estrés adaptativo, o lo que es lo mismo, el estrés positivo. Nuestro organismo se activa durante el tiempo necesario y nos ayuda a afrontar la situación que se nos presenta.

En caso contrario, se le da el nombre de distrés. Esto se da cuando nos encontramos delante de algo que, por el motivo que sea, no somos capaces de afrontar. El sobreesfuerzo que nos requiere es tan alto que deja de ser adaptativo para pasar a ser desadaptativo. Esta falta de recursos puede tener graves consecuencias físicas, como por ejemplo, agotamiento, falta de energía, pérdida de apetito, irritabilidad, dificultad para descansar, nerviosismo, ansiedad, tristeza…entre muchas otras.

Entonces, ¿existe relación entre las emociones y el sistema inmunológico?

El psicólogo nos comenta que, aunque no se puede afirmar categóricamente que el estrés afecte de forma directa a nuestro sistema inmunológico, es innegable que hay una relación entre la salud y el estrés. De forma directa, una situación de estrés mal gestionada puede provocar la aparición o aceleración de ciertas patologías y, de forma indirecta,  nos puede conducir a conductas nocivas como beber o fumar o a hábitos de vida poco saludables.

‘’Nuestro sistema inmunitario no será ajeno a todo el sobreesfuerzo que conlleva una respuesta de estrés prolongada en el tiempo’’. Nuestro organismo se debilitará poco a poco, bajando nuestras defensas y facilitando la entrada de patógenos. Además ese estado de agotamiento generalizado afectará a todo nuestro cuerpo, beneficiando a ciertos tipos de dolencias como, gripes, resfriados, alergias, herpes, problemas cutáneos e incluso tumores.

Además y, por último, recalcar que una respuesta de estrés provoca que el sistema endocrino interfiera en la producción de defensas, lo que, tal y como hemos dicho puede tener consecuencias poco beneficiosas para nuestro organismo.

 

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