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Malas digestiones por nervios

El factor emocional es también una de las causas que pueden producir malas digestiones. Los nervios, el estrés y la ansiedad afectan directamente a nuestro estómago, haciendo que su funcionamiento no sea el adecuado. Así se entienden las malas digestiones por nervios y estrés.

Malas digestiones por nervios

El proceso digestivo está directamente relacionado con el sistema nervioso central. Por este motivo, si una persona sufre depresión, ansiedad o estrés, es posible que uno de los principales síntomas sean digestiones pesadas, acidez, gases, etc.

Los estados emocionales favorecen que se coma más deprisa y sin apenas masticar los alimentos. Además, se pierden las ganas de cocinar por falta de tiempo o de apetencia. Esto afecta directamente al tipo de alimentos que se ingieren. Las malas digestiones por nervios son un problema igual de molesto que las malas digestiones por motivos fisiológicos.

Consecuencias de los problemas digestivos

Para evitar que el problema se complique, pasando de tener malas digestiones a otros problemas más graves a nivel digestivo, es importante tomar ciertas medidas. Las malas digestiones por nervios pueden derivar en:

  • Síndrome de intestino irritable.
  • Colitis ulcerosa.
  • Diarreas crónicas.
  • Enfermedad celíaca.
  • Alergias a algunos alimentos.
  • Diarreas agudas.
  • Reflujo gastroesofágico.
  • Enfermedad diverticular del colon.
  • Enfermedad de Crohn.
  • Hemorragias digestivas.
  • Obstrucciones intestinales.

Cómo controlar la ansiedad para evitar malas digestiones por nervios

Para manejar correctamente los procesos de ansiedad y estrés de manera que no nos afecten a nivel digestivo, hay que cumplir una serie de requisitos pertenecientes a lo que se conoce como una vida saludable. Estos son:

  1. Llevar una vida activa: el sedentarismo es el mayor enemigo de la ansiedad y el estrés. Lo más normal es que el cuerpo pida reposo como un método de supervivencia. Sin embargo, el ejercicio físico es el mejor aliado de la salud mental.
  2. Técnicas de relajación: actividades como el yoga, el mindfulness y la meditación enseñan a la mente a controlar el estrés. De hecho, hay meditaciones específicas para aliviar los molestos síntomas de las digestiones pesadas.
  3. Un alimentación sana: es lo mismo de siempre, sí, pero es lo más efectivo. Aleja de tu dieta el azúcar, los alimentos procesados, las grasas saturadas y la cafeína. Solo aumentarán tu ansiedad por la comida y, en consecuencia, la hinchazón, la acidez, las digestiones pesadas, etc.
  4. Terapia psicológica: cuando los nervios y el estrés controlan nuestras vidas lo mejor es ponerse en manos de un especialista. La terapia cognitivo-conductual, por ejemplo, es muy útil para aprender a controlar las somatizaciones y las adicciones a la comida por estrés. Igual que cuando el problema es físico acudimos al médico, cuando el problema es emocional necesitamos la ayuda de un terapeuta especialista.

El aparato digestivo es una parte bastante delicada de nuestro cuerpo que hay que saber cuidar para gozar de una buena salud.

Si quieres seguir conociendo información acerca de las malas digestiones y sus remedios, te invitamos a que leas el siguiente post.

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