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Equilibrio del PH en nuestro cuerpo. Algunas formas de lograrlo.

El equilibrio del pH de nuestro cuerpo es la clave para disfrutar de una buena salud. Esto nos permite identificar si nuestro cuerpo está en un estado saludable de los niveles de alcalinidad o acidez. Si esto son demasiado altos o bajos, ponen en riesgo nuestra salud.

Cuando nos referimos a PH hablamos de la “posibilidad de hidrógeno”, que finalmente es una medida de la concentración de iones de hidrógeno en el cuerpo. Para entender esto con mayor claridad, hay que tener en cuenta que los niveles de acidez se miden en una escala de 1 a 14, siendo 1 el más ácido y 14 el más alcalino.  El nivel ideal para disfrutar de una buena salud, está entre 7.3 y 7.4. Sin embargo, los agentes de contaminación, los malos hábitos alimenticios y el estrés, pueden elevar los niveles de acidez en el cuerpo y cambiar el PH.

Cuando se presentan cambios en el PH natural, la sangre reacciona y como resultado roba los nutrientes necesarios para el buen funcionamiento de los órganos vitales. A su vez, la persona afectada puede experimentar sentimiento frecuentes de cansancio, dolores de cabeza, problemas digestivos, desmineralización de las uñas y el cabello entre otros.

¿Cómo podemos eliminar la acidez de nuestro cuerpo y logar el equilibrio del PH?

Además de controlarlo es preciso saber que existen agentes ambientales que pueden influir en la inestabilidad del PH. Por esta razón, si es posible, se deben evitar los productos de limpieza e higiene altamente tóxicos y optar por alternativas naturales. Por lo tanto, es bueno tener en cuenta algunas recomendaciones claves para combatir el exceso de acidez y lograr un adecuado equilibrio del PH. Veamos algunas formas de lograrlo:

  • Incluir el consumo de vegetales de hoja verde y consumir una vitamina verde al día.
  • Adoptar el hábito de beber un vaso de agua tibia con limón en ayunas todos los días (El ácido cítrico es un alcalinizante importante)
  • Consumir frutas y verduras, dando preferencia a las de hojas verdes. Si es posible, consumirlas crudas.
  • Evitar el consumo de alimentos procesados y la comida frita.
  • Evitar el uso de alimentos refinados como el azúcar y la harina.
  • Consumir agua de alta calidad.

Y nuestra recomendación final, que, como de costumbre encontraras pinchando aquí.

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