En un mundo donde la producción y el consumo de plásticos sigue en aumento -435 millones de toneladas anuales en 2020, con proyecciones de un 70% de incremento para 2040 según la OECD– la búsqueda de soluciones sostenibles se convierte en una prioridad urgente.
Vitae ha decidido dar un paso firme hacia la innovación en el campo de la sostenibilidad, apoyando una nueva tecnología pionera que convierte los residuos plásticos no reciclados en materias primas en forma de bioaceite.
¿Por qué es un proyecto revolucionario?
El reciclaje tradicional solo logra recuperar una fracción mínima del plástico consumido. El resto termina mayoritariamente en vertederos o incineradoras, incrementando su impacto ambiental.
Vitae, consciente de su responsabilidad y del reto que supone esta situación, ha colaborado con la empresa Corsair, especializada en reciclaje químico avanzado.
El reciclaje químico, ¿qué es?
A diferencia del reciclaje mecánico, el reciclaje químico permite descomponer los plásticos en sus componentes moleculares. Este proceso genera un nuevo recurso: bioaceite, una materia prima que puede reintegrarse en la cadena de valor, cerrando el ciclo del plástico y aportando trazabilidad y circularidad al sistema.
El bioaceite producido por Corsair es fruto de un proceso de pirolisis a alta temperatura, sin oxígeno, que transforma los residuos plásticos no reciclables en un aceite reutilizable en procesos industriales. Esto permite convertir residuos en valor, en lugar de desecharlos.
El compromiso de Vitae: de residuos a recursos
Durante 2024, Vitae generó 9,19 toneladas de plástico procedente del envasado de materias primas y productos comercializados. En vez de considerar este volumen como un pasivo ambiental, la empresa ha optado por compensar su huella plástica con la adquisición de residuos plásticos para que estos sean transformados en bioaceite.
De hecho, a finales de 2025 y como acción de responsabilidad social, Vitae decidió neutralizar también la huella plástica de su plantilla. A través del proyecto Ecoplayer, se compensaron más de 2.000 kg de plástico, el equivalente al impacto anual del equipo que forma parte de la compañía (según fuentes oficiales, se estima que una persona que, de media, genera 70 kg de plástico al año.)
¿Qué son los créditos CSR?
Este proyecto no solo evita que el plástico termine en vertederos e incineradoras, sino que también genera créditos de sostenibilidad plástica (CSR), que sirven para certificar la trazabilidad.
Los créditos CSR (Corporate Social Responsibility) representan una herramienta innovadora para medir y certificar el impacto positivo de una empresa en relación con la gestión de residuos plásticos. Cada crédito equivale a una cantidad concreta de plástico reciclado y transformado mediante procesos como el reciclaje químico.
En el caso del proyecto de Vitae con Corsair, estos créditos reflejan el volumen de residuos que han sido convertidos en bioaceite, evitando su vertido o incineración.
Su trazabilidad está garantizada mediante tecnología blockchain, lo que asegura transparencia y permite verificar cada etapa del proceso, desde la adquisición del residuo hasta su transformación.
Una visión de futuro
Este modelo, basado en la economía circular con propósito, redefine el concepto de residuo como materia prima. Con esta acción, Vitae se posiciona como una empresa activa en la construcción de un futuro más sostenible, demostrando que la innovación medioambiental puede -y debe- formar parte del centro de cualquier estrategia empresarial concienciada con el entorno y la sociedad para seguir avanzando.
Transformar residuos en recursos, para Vitae, es una realidad.

