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Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE): qué es, tipos, síntomas y tratamiento

iLa Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE) es una enfermedad ocular crónica que afecta a la visión central y aparece con mayor frecuencia a partir de los 50–60 años. Cuando progresa, puede dificultar tareas tan cotidianas como leer, conducir o reconocer rostros. Aun así, conviene aclarar desde el inicio algo importante: la DMAE no suele afectar a la visión periférica, por lo que normalmente no provoca una “ceguera total”, pero sí puede reducir mucho la autonomía.

La buena noticia es que, aunque hoy no exista una cura definitiva para todos los casos, sí hay estrategias de detección precoz y tratamientos eficaces (sobre todo para la forma húmeda) que pueden estabilizar la visión y frenar el avance si se actúa a tiempo.

Comprender qué es, cómo se manifiesta y qué opciones existen hoy para su control es clave para una detección precoz y un mejor abordaje a largo plazo.

En pocas palabras: La DMAE es una enfermedad ocular crónica que afecta a la visión central. Hay dos tipos (seca y húmeda). La detección precoz es clave y, en la forma húmeda, existen tratamientos eficaces para frenar la progresión. El autocontrol (rejilla de Amsler), el seguimiento oftalmológico y hábitos saludables ayudan en el manejo a largo plazo.

¿Qué es la DMAE o Degeneración Macular Asociada a la Edad?

La DMAE es una patología degenerativa que afecta a la mácula, una zona pequeña pero esencial de la retina, responsable de la visión más precisa y detallada. En términos sencillos: si la retina fuese una pantalla, la mácula sería el “punto de máxima resolución”. Por eso, cuando se daña, lo que suele alterarse primero es lo que miramos de frente: letras, caras, señales, detalles finos.

La enfermedad puede evolucionar de forma lenta (más típico de la DMAE seca) o relativamente rápida (más típico de la DMAE húmeda). En fases avanzadas, es frecuente que aparezcan síntomas como líneas torcidas, una zona borrosa central o incluso “manchas” sin visión.

¿Qué es la mácula del ojo y cuál es su función?

La mácula se sitúa en el centro de la retina y es la encargada de ofrecernos nitidez, visión central y buena percepción del color. Dentro de la mácula está la fóvea, que concentra una alta densidad de células fotorreceptoras y permite ver con precisión.

Esto se traduce en habilidades muy prácticas:

  • Leer con comodidad
  • Reconocer caras
  • Enfocar en distancias cortas
  • Apreciar detalles (por ejemplo, en una pantalla o al cocinar)

Cuando la mácula se deteriora, la persona puede notar que necesita más luz para ver bien, que “le cuesta” enfocar o que lo que está mirando se vuelve borroso o distorsionado. Esa distorsión (como si las líneas rectas ondularan) es especialmente relevante porque puede ser una señal de alerta.

¿Cómo se desarrolla la DMAE? Proceso fisiopatológico

La DMAE no aparece de un día para otro: suele ser el resultado de cambios que se acumulan con el tiempo. Las fuentes clínicas describen un proceso en el que influyen el envejecimiento de las células retinianas, el estrés oxidativo y alteraciones en el “mantenimiento” normal de la retina.

En muchas personas se forman drusas, pequeños depósitos bajo la retina. Las drusas, por sí mismas, no siempre implican una pérdida visual grave, pero se consideran un marcador de cambios relacionados con la edad y de mayor riesgo de progresión cuando son numerosas o grandes.

En la forma seca, el daño tiende a ser más gradual y puede avanzar hacia la atrofia de capas retinianas. En la forma húmeda, el mecanismo clave es el crecimiento de vasos sanguíneos anómalos (neovascularización) bajo la retina que pueden filtrar líquido o sangre, dañando la estructura macular de manera más rápida.

Tipos de Degeneración Macular Asociada a la Edad

En la práctica clínica se habla sobre todo de DMAE seca y DMAE húmeda. Aunque comparten el “escenario” (la mácula), se comportan de forma diferente y, sobre todo, tienen opciones de tratamiento distintas, especialmente en la forma húmeda.

DMAE seca (atrófica)

La DMAE seca, también llamada atrófica, es la más frecuente, representa aproximadamente el 80–90 % de los casos. Se caracteriza por:

  • Adelgazamiento progresivo de la mácula
  • Presencia de drusas
  • Evolución lenta, a lo largo de años

La pérdida visual suele ser gradual, y muchas personas no notan cambios importantes en las fases iniciales.

DMAE húmeda (exudativa)

La DMAE húmeda es menos frecuente en términos de número de pacientes, pero puede ser más agresiva. Se produce cuando crecen vasos sanguíneos anormales bajo la retina, que pueden filtrar líquido o sangre.

Sus características principales son:

  • Progresión rápida
  • Deterioro visual más acusado
  • Mayor riesgo de pérdida visual central

La ventaja es que, a diferencia de la seca, la forma húmeda sí cuenta con tratamientos con evidencia sólida.

DMAE seca vs húmeda: diferencias rápidas

  • Frecuencia: seca (más común) / húmeda (menos frecuente)
  • Evolución: seca (lenta) / húmeda (más rápida)
  • Qué ocurre: drusas/atrofia / neovascularización y exudación
  • Tratamiento principal: seguimiento + hábitos / anti-VEGF
  • Característica DMAE seca (atrófica) DMAE húmeda (exudativa)
    Frecuencia Más frecuente (80–90 % de los casos) Menos frecuente (10–20 %)
    Evolución Lenta y progresiva Más rápida
    Qué ocurre en la retina Acumulación de drusas y atrofia macular Crecimiento de vasos sanguíneos anómalos bajo la retina
    Impacto visual Pérdida gradual de visión central Deterioro visual más brusco
    Tratamiento principal Seguimiento y control de factores de riesgo Inyecciones intraoculares anti-VEGF

Síntomas de la DMAE: cómo se manifiesta la pérdida de visión

La DMAE afecta sobre todo a la visión central. En fases iniciales, puede pasar desapercibida o atribuirse a “vista cansada”, pero hay señales que conviene conocer:

  • Líneas rectas que se ven onduladas (por ejemplo, marcos de puertas, líneas de un cuaderno).
  • Zona borrosa cerca del centro de la visión.
  • Punto ciego o mancha central que no se corrige con gafas.
  • Los colores pueden parecer menos vivos y puede costar más ver con poca luz.

Estas manifestaciones están descritas de forma consistente en fuentes clínicas de referencia y son especialmente importantes porque, ante síntomas de inicio brusco, una valoración rápida puede marcar diferencia en el pronóstico de la forma húmeda.

¿Cómo ve un paciente con DMAE?

La forma en que una peraona percibe su visión cuando tiene Degeneración Macular Asociada a la Edad depende del tipo y del estadio de la enfermedad. Sin embargo, el rasgo común en todos los pacientes es la alteración de la visión en la zona del centro, mientras que la visión lateral o periférica suele mantenerse.

Algunas descripciones habituales que refieren los pacientes son:

  • Las líneas rectas se ven onduladas o torcidas.
  • Aparece una mancha borrosa o una zona oscura en el centro de la visión.
  • Las letras parecen “bailar” o faltar partes al leer.
  • Los rostros se ven deformados o poco definidos.
  • Se necesita más luz para realizar tareas cotidianas.

En fases iniciales, estos cambios pueden ser sutiles. Por eso, herramientas como la rejilla de Amsler ayudan a detectar distorsiones tempranas.

Es importante señalar que la DMAE no suele provocar ceguera total, ya que la visión periférica se conserva. No obstante, la pérdida de visión en el área central puede afectar significativamente actividades como leer, conducir o reconocer caras.

Ante cualquier cambio repentino en la calidad de la visión —especialmente si aparece una distorsión brusca o una mancha central nueva— es recomendable consultar con un especialista lo antes posible.

Acude a revisión cuanto antes si notas:

  • líneas rectas onduladas
  • mancha central nueva
  • empeoramiento brusco de la capacidad de ver en el área del centro

Consecuencias de la Degeneración Macular en la vida diaria

La DMAE puede afectar de forma notable a la autonomía personal del paciente, especialmente si está en fase de envejecimiento. Actividades cotidianas como leer, conducir, cocinar o manejar dispositivos electrónicos pueden volverse más complejas.

Aunque no provoca ceguera total, la pérdida de visión central puede generar:

  • Dependencia funcional
  • Dificultades en la vida social
  • Impacto emocional

Por ello, el acompañamiento visual y el uso de ayudas ópticas pueden ser de gran utilidad.

Diagnóstico de la DMAE y detección precoz

El diagnóstico lo realiza el oftalmólogo combinando exploración y pruebas de imagen. Dos conceptos clave:

  • OCT (Tomografía de Coherencia Óptica): permite ver “en capas” la retina y detectar cambios en la mácula con mucho detalle. Es especialmente útil para monitorizar actividad en DMAE húmeda y valorar respuesta al tratamiento.
  • Rejilla de Amsler: es una herramienta sencilla para el autocontrol. Si al mirar la cuadrícula aparecen líneas onduladas o zonas desaparecidas, puede ser un aviso para consultar. Esto no sustituye revisiones, pero ayuda a detectar cambios.

La idea de fondo es clara: cuanto antes se detecte actividad (especialmente en la forma húmeda), más opciones hay de preservar visión útil. Es importante someterse a revisiones cuando se está en una fase avanzada de envejecimiento.

Factores de riesgo y perfil de las personas afectadas

La edad es el principal factor de riesgo de la DMAE, especialmente a partir de los 60 años. Sin embargo, existen otros factores que influyen en su aparición:

  • Antecedentes familiares
  • Tabaquismo
  • Exposición solar prolongada
  • Dieta poco equilibrada

Conocer estos factores ayuda a extremar la vigilancia visual y adoptar hábitos protectores.

Tratamiento médico de la DMAE: opciones actuales

Tratamiento de la degeneración macular seca

  • En DMAE seca, hoy no hay un tratamiento que “revierte” la enfermedad, pero sí se realiza seguimiento, control de factores de riesgo y, en determinados estadios, puede considerarse apoyo nutricional específico.

Remedios para la degeneración macular húmeda

  • En la DMAE húmeda, se utilizan inyecciones intraoculares de fármacos anti-VEGF, que ayudan a frenar el crecimiento de vasos anómalos y estabilizar la visión. La Academia Americana de Oftalmología explica que estos tratamientos pueden mejorar visión en una parte de los pacientes y, en la mayoría, estabilizarla (evitar que siga empeorando al mismo ritmo), especialmente si se inicia pronto.

Prevención y autocuidado en la Degeneración Macular

Hablar de prevención en DMAE exige honestidad: no siempre se puede prevenir, porque parte del riesgo viene con la edad y la genética. Pero sí hay hábitos asociados a mejor salud ocular global y a menor carga de factores que aceleran el daño.

Las recomendaciones más repetidas en fuentes clínicas incluyen:

  • Evitar el tabaco
  • Mantener una alimentación de calidad (verduras, frutas, grasas saludables)
  • Controlar factores cardiovasculares
  • Proteger los ojos de la radiación UV con gafas homologadas

Además, si ya existe diagnóstico de DMAE, el autocontrol (por ejemplo, con Amsler) y las revisiones pautadas son herramientas prácticas para detectar cambios a tiempo.

Apoyo nutricional y suplementos en la DMAE

La nutrición es un pilar importante de la salud ocular y puede formar parte del abordaje global de la DMAE junto con el seguimiento oftalmológico. En algunas personas con DMAE intermedia, el especialista puede valorar el uso de fórmulas tipo AREDS2, que combinan determinados nutrientes.

Algunos de estos nutrientes pueden ser, por ejemplo, vitaminas antioxidantes, zinc, luteína y zeaxantina) en dosis específicas. Existe evidencia científica sobre la eficiencia del consumo de aceite de espino amarillo para mejorar los síntomas de la DMAE.

¿Qué dice la evidencia científica? Los grandes ensayos clínicos AREDS/AREDS2 (y revisiones posteriores) han evaluado este tipo de formulaciones en poblaciones concretas y han observado beneficios en la reducción del riesgo de progresión a etapas avanzadas en perfiles seleccionados, especialmente en DMAE intermedia. Esto no significa que prevengan la aparición de degeneración macular ni que sustituyan los tratamientos médicos cuando son necesarios.

En este contexto, algunas fórmulas de apoyo nutricional para la salud ocular incorporan nutrientes presentes en estudios como AREDS2, incluyendo antioxidantes, zinc y carotenoides como la luteína y la zeaxantina.

Por ejemplo, OlioVita Vision de Vitae es un complemento alimenticio diseñado para apoyar la salud ocular que combina distintos nutrientes con interés en el ámbito de la visión. Como cualquier complemento, no sustituye tratamientos médicos ni está indicado para todos los casos, y su utilización debe valorarse de forma individual.

En personas con diagnóstico de DMAE o factores de riesgo, la decisión de incorporar un complemento alimenticio debe realizarse siempre bajo criterio profesional.

Puntos clave antes de tomar suplementos:

  • No curan la DMAE ni reemplazan el tratamiento médico (por ejemplo, anti-VEGF en la forma húmeda).
  • La indicación depende del tipo y estadio (no siempre están recomendados).
  • Deben valorarse de forma individual por un profesional sanitario, especialmente si hay medicación, antecedentes o patologías asociadas.

Nota: Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.

Vitaminas A y E

Luteína y Zeaxantina

A continuación, se presenta una tabla comparativa de los efectos de cada nutriente para facilitar la comparación:

Nutriente Efectos principales Referencias
Vitaminas A y E – Protegen frente a la degeneración macular relacionada con la edad<br>- Suplementación protege frente a la miopía magna<br>- La vitamina A se asocia a menor prevalencia de glaucoma Pameijer 2022, Mikoluc 2024, Han 2022
Luteína y Zeaxantina – Mejoran la producción, estabilidad y calidad de la lágrima ocular<br>- Reducen el daño en la superficie ocular y la inflamación<br>- Mejoran la fatiga y la sequedad ocular y la función macular<br>- Retrasan el desarrollo y progreso de la DMAE y retinopatía diabética<br>- Alivian la retinopatía prematura, la miopía y las cataratas Radkar et al 2021, Goia et al 2024, Kan et al 2020, Li et al 2020

Avances y futuro en el tratamiento de la DMAE

La DMAE es un área muy activa de investigación. En los últimos años se han impulsado estrategias para:

  • Reducir la frecuencia de inyecciones en DMAE húmeda (fármacos de mayor duración)
  • Mejorar el seguimiento con tecnología de imagen
  • Explorar nuevas dianas terapéuticas, sobre todo para DMAE seca

Guías y resúmenes clínicos recientes destacan que el progreso ha sido notable especialmente en la forma húmeda gracias a la terapia anti-VEGF, y el campo sigue avanzando en pautas y moléculas.

Preguntas frecuentes sobre la Degeneración Macular Asociada a la Edad

¿La DMAE tiene cura?

Actualmente no existe una cura definitiva para la Degeneración Macular Asociada a la Edad. En la forma húmeda sí existen tratamientos eficaces —como las terapias anti-VEGF— que pueden frenar la progresión y, en algunos casos, mejorar parcialmente la visión si se inician de forma precoz. En la forma seca, el abordaje se centra en el seguimiento clínico y el control de factores de riesgo.

¿La degeneración macular provoca ceguera total?

La DMAE afecta principalmente a la visión central. En la mayoría de los casos se conserva la visión periférica, por lo que no suele producir ceguera total. Sin embargo, la pérdida de capacidad para ver en esta área concreta puede dificultar actividades como leer, conducir o reconocer rostros, y puede tener un impacto significativo en la autonomía.

¿La degeneración macular seca puede convertirse en húmeda?

En algunos casos, la degeneración macular seca puede evolucionar hacia una forma húmeda con el tiempo. Esta transformación no ocurre en todos los pacientes, pero es una de las razones por las que el seguimiento periódico es fundamental. Detectar precozmente signos de actividad permite actuar con mayor rapidez.

¿Cuánto tarda en avanzar la DMAE?

La velocidad de progresión varía según el tipo (seca o húmeda), el estadio y las características individuales de cada persona. La forma seca suele avanzar lentamente a lo largo de años, mientras que la forma húmeda puede evolucionar con mayor rapidez. Por ello, el control oftalmológico regular es clave para monitorizar cambios.

¿La DMAE afecta a los dos ojos?

Puede afectar a ambos ojos, aunque no siempre al mismo tiempo ni con la misma intensidad. En algunos casos un ojo puede evolucionar antes que el otro. Esta asimetría hace especialmente importante el autocontrol visual y las revisiones periódicas.

¿La degeneración macular es hereditaria?

No es una enfermedad puramente hereditaria, pero tener familiares de primer grado con DMAE aumenta el riesgo de desarrollarla. La predisposición genética, junto con factores ambientales como el tabaquismo o la dieta, influye en su aparición.

¿Se puede operar la degeneración macular?

No existe una cirugía curativa para la DMAE. En la forma húmeda, el tratamiento principal es farmacológico mediante inyecciones intraoculares que actúan sobre el crecimiento de vasos sanguíneos anómalos. En la forma seca, el manejo se basa en vigilancia, control de factores de riesgo y seguimiento clínico.

¿Se puede conducir con DMAE?

Depende del grado de afectación de la visión central y de los requisitos legales de agudeza visual. En fases iniciales puede ser posible conducir, pero cuando nuestra capacidad para ver correctamente en la zona del centro está comprometida puede no cumplirse el criterio necesario para hacerlo con seguridad. El oftalmólogo puede orientar en cada caso concreto.

¿Las gafas ayudan en la DMAE?

Las gafas pueden corregir defectos refractivos asociados, pero no reparan el daño en la mácula. Cuando la afectación es significativa, pueden ser útiles ayudas de baja visión, como lupas especiales, filtros o dispositivos de ampliación, que faciliten la lectura y otras actividades.

¿La DMAE y las cataratas están relacionadas?

Son patologías distintas. La DMAE afecta a la mácula, que forma parte de la retina, mientras que las cataratas afectan al cristalino. Ambas pueden coexistir porque son más frecuentes con la edad, pero una no causa la otra.

¿Cada cuánto debo revisar la vista si tengo DMAE?

La frecuencia de revisión depende del tipo (seca o húmeda) y del estadio de la enfermedad. En la forma húmeda, el seguimiento suele ser más estrecho debido al riesgo de progresión rápida. El oftalmólogo establece un calendario de revisiones individualizado según la situación clínica.

Conclusión y hábitos prácticos

La DMAE es una enfermedad frecuente a partir de cierta edad y puede impactar mucho en la vida diaria porque afecta a la capacidad para ver bien en el área central. Aun así, entender los síntomas y actuar con rapidez ante cambios (como visión distorsionada o una mancha central) puede marcar una gran diferencia, especialmente en la degeneración macular húmeda, donde existen tratamientos con evidencia sólida y en caso de DMAE seca es importante el control y mejorar la alimentación con antioxidantes específicos.

Si quieres apoyar tu salud ocular a largo plazo, apuesta por una alimentación equilibrada, revisiones periódicas y decisiones informadas basadas en evidencia.

Este contenido es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.

Contenido revisado por:
Luisa Varela
irectora Técnica y de I+D en Vitae Health Innovation

Referencias científicas relacionadas con la DMAE

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