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¿Por qué deberíamos tomarnos muy en serio lo que comemos? Los errores que más cometemos (y de los que quizás no somos conscientes)

Hemos hablado con María Iglesias, diplomada en dietética y nutrición humana. También tiene un postgrado en fitoterapia, suplementos nutricionales y ayudas ergogénicas. Hizo un máster en nutrición humana y comunitaria y se especializó en nutrición deportiva. También realizó un máster en coaching  y pnl (programación neurolingüística).

Casi siempre ha trabajado en consulta privada, y de hecho, actualmente posee su propia consulta en Barcelona especializada en pérdida de peso, nutrición deportiva o reeducación de conductas alimentarias.

Comenta que no le gusta decirle a la gente lo que tiene que hacer y que es de vital importancia tener claro hacia dónde queremos ir.

Es importante tener claro el objetivo, y a partir de ahí, como profesional, puedo ofrecer recursos para que cada persona construya el camino que más le conviene y lo adapte a sus necesidades.

Dice que cuando somos pequeños comemos cada 3-4 horas y que a medida que pasan los años perdemos esa costumbre.

Efectivamente, y es uno de los errores más comunes en los adultos. En la consulta me encuentro con muchas personas que tiene sobrepeso pero que, sin embargo, no comen demasiado. Eso sí, pican entre horas y hacen grandes períodos de ayuno entre comidas, lo que ralentiza el metabolismo, provoca que comamos con más ansiedad etc. Muchos padres van a buscar a sus hijos al cole y les traen la merienda, ¿pero por qué no lo hacen para ellos? Hay que comer sin hambre.

¿Como en la vida, el cuerpo necesita un orden?

Sí, una rutina y hábitos saludables son imprescindibles a la hora de mantenernos sanos y en buena forma.

La organización es lo más importante, de hecho las personas muy desorganizadas también tienden a serlo a la hora de comer. Del mismo modo, la gente que trabaja con unos horarios muy marcados y estructurados tienden a comer muy bien y en el momento en que salen del trabajo o durante los fines de semana, empiezan a descontrolarse.

¿A la hora de alimentar a nuestros hijos, que errores cometemos?

Cada vez hay más obesidad infantil, o bien por la alimentación o bien por la falta de actividad física. Cuando yo era niña hacíamos más actividad, veías más niños corriendo en el parque, saltando a la comba etc. Es muy importante la actividad física en los más pequeños, ya que ayuda a reforzar su sistema inmune y óseo, además de tener otros beneficios como aumentar la resistencia cardiopulmonar.

Debido a la falta de tiempo (los padres cada vez llegamos más tarde a casa) muchas familias tienden a comer lo mismo, lo que es un grandísimo error. Si quisiéramos hacerlo bien de verdad, cada miembro de la familia debería comer de una forma concreta.

Para empezar, y a un nivel general, metabólicamente las mujeres somos diferentes a los hombres, tenemos más porcentaje graso que ellos y menos masa muscular. También hay que tener en cuenta qué componentes hay en la familia: población infantil, adulta o de la tercera edad. En la edad adulta encontramos diferencias según si es hombre o mujer y según si hay una embarazada, persona en edad menopáusica (donde la mujer sufre un déficit de estrógenos y de ahí una redistribución de la grasa corporal y una bajada del metabolismo Basal), enfermedades específicas, como por ejemplo una diabetes, entre otros. Como ves, es mucho más complejo de lo que parece.

La alimentación tiene que ir variando a lo largo de nuestras vidas.

Entonces, ¿tenemos que educar a nuestros hijos para que tomen conciencia de lo que comen desde que son pequeños?

Si, las dos partes principales en la vida de un niño son el colegio y los padres  y tienen que ir en consonancia. No puede ser que en el cole se ‘’obligue’’ a los más pequeños a comérselo todo porque sino no pueden ir a jugar y en casa hagamos lo contrario.

También es importante que entiendan por qué comemos una cosa y no otra. Implicarlos en la compra, en la elaboración de la cena y demás es muy productivo y educativo. Tienen que entender que los hábitos que adquieran durante la infancia repercutirán directamente en la salud y bienestar durante su etapa adulta.

¿Una mala alimentación es sinónimo de enfermedades?

Hay muchos factores que influyen a la hora de contraer una enfermedad, pero desde luego, uno de los más importantes es el tipo de comida que ingerimos. Una mala alimentación y una carencia en la actividad física provoca que los niños enfermen más, aproximadamente hasta los 6-7 años de edad. Corrigiendo la alimentación se redireccionan muchos de estos síntomas.

¿Cómo debe ser la alimentación de los más pequeños de la casa?

Balanceada. Debería incluir un alto consumo de frutas y verduras, que son los alimentos donde más vitaminas y minerales podemos encontrar. Eliminar en la medida de lo posible los azúcares (a parte de poco beneficiosos para la salud, espitan a los niños), conservantes, químicos, enlatados etc. Cuanto más natural sea todo mucho mejor. Uno de los factores que más destruye el sistema inmune son todos estos productos prefabricados.

Tienen que consumir proteínas y carbohidratos. Aquí es donde hay que diferenciar bien la cantidad de actividad física que hace el niño. Tienen que comer carbohidratos si o si, ya que tienen un gasto calórico bastante alto hagan o no actividad, así mantienen la generación y reparación celular, y un estado energético alto.

El consumo de agua y fibra es imprescindible. Hay que tener en cuenta que los niños beben poco agua ya que les cuesta regularlo y que muchas veces no tienen sensación de sed. Hay que beber aunque no tengamos sed. He observado que es complicado, ya que la dinámica de las clases y el cole en general no genera que se beba mucha agua. Ni los niños ni la profesora pueden levantarse cada dos por tres para ir al baño. Sea como sea es un tema que hay que solucionar y tener muy presente. Beber agua no puede ser un problema.

¿Tienen que comer alimentos integrales y no refinados?

Par mi todo lo refinado debería estar fuera de las cocinas. Estamos quitándole toda la gracia al alimento. Si bien es cierto que para un niño el gusto puede resultar más duro, áspero o con un sabor menos bueno, la fibra, vitaminas y minerales que contienen este tipo de alimentos es súper beneficiosa para su salud.

¿Cómo podemos reforzar su sistema inmunitario de los más pequeños?

Si queremos reforzar el sistema inmunitario, es importante fomentar la Vitamina C que podemos encontrarla en los kiwis, las frutas cítricas como las naranjas, mandarinas, fresas, melón, pimientos y tomate. La Vitamina A contribuye a mantener las barreras de las mucosas y se encuentra en los hígados, los huevos, lácteos y algunas frutas como las cerezas o el melón. Por último la Vitamina E aumenta la respuesta inmunológica y la podemos encontrar en cereales, pan, pasta integral, vegetales de hoja verde, frutos secos y aceite de oliva.

El hierro, el zinc y el selenio también son minerales esenciales para reforzar el sistema inmunitario.

Para concluir, recordar que:
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